¡Pongamos el barrio a volar!, Armin Mobasseri - 2009

Inicialmente la idea del proyecto del artista Armin Mobasseri era grabar en audio las historias de Moravia contadas por sus niños, y reproducir las grabaciones en las calles del barrio para crear un espacio entre la memoria individual y colectiva. Luego de la llegada del artista a Moravia y de un primer impacto con la realidad del lugar, el proyecto cambio radicalmente. Armin se acerco a la realidad de Moravia, donde descubrió una falta casi absoluta de espacio público, dada la alta densidad poblacional y la urbanización indiscriminada del un área y donde especialmente son los niños quienes sufren las consecuencias de la carencia de espacio publico.

El asunto de identidad en Moravia
-explica el artista- es complicado, aún cuando vivir y trabajar en Moravia genera cierto sentimiento de pertenencia, el hecho de que sea un lugar de la ciudad reconocido por su historia negativa, hace que identificar la identidad que se genera desde adentro sea algo mucho más vago, que se define a partir de intereses personales. Hay cierto sentido de pertenencia, de comunidad. Pero lo que yo llamaría 'memoria colectiva' es algo muy difícil de percibir en este lugar.

A partir del encuentro del artista con el contexto de Moravia el proyecto tomó un rumbo diferente: crear y explorar un espacio con y para los niños, en colaboración con la estructura colectiva del barrio, con el objetivo de crear una experiencia que pudiera ser recordada en el futuro.
Para el evento se utilizaron 99 bombas de helio, pintadas con los lugares favoritos de cada uno de los niños participantes a tres días de talleres en el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia. El 22 de octubre de 2009 las bombas, cada una de un diámetro de casi un metro, se elevaron desde El Morro. De esta manera toda la ciudad podría ver el espectáculo de un enorme cúmulo de bombas flotantes, todas amarradas por una cuerda que extendió el espacio de Moravia sobre los techos, calles y casas de la ciudad, a un nivel utópico que, en esta ocasión, realmente perteneció a los niños. El evento fue una experiencia colectiva que los niños, muy probablemente, recordarán en el futuro.